El Módulo III del curso tuvo su broche final el pasado 21 de febrero con la mesa de experiencias titulada “Cuerpos en resistencia y lucha por los derechos”. Tuvimos la suerte de contar con la participación de mujeres luchadoras que ponen sus cuerpos día a día en diferentes luchas y contextos. Entre las participantes estuvieron: Soledad Domenech y Ana Ferrer, Secretaria y presidenta de la Asociación Afectadas Endometriosis Estatal (ADAEC); Paca Blanco perteneciente a Ecologistas en Acción y a la Plataforma afectados vivienda pública y social;  Marceau Clementina Hamers, mujer trans y delegada del área mujer de la asociación ATA-Sylvia Rivera (Asociación de Transexuales de Andalucía) y Ariadna Riley en representación de Colectivo de Prostitutas de Sevilla.

Ana Ferrer: presidenta de la Asociación Afectadas Endometriosis Estatal (ADAEC)

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Paca Blanco. Ecologistas en Acción y Plataforma afectados vivienda pública y social (PAVSP)

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Marceau Clementina Hamers. Asociación de Transexuales de Andalucía (ATA)

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Ariadna Riley. Colectivo de Prostitutas de Sevilla

Putas, mujeres en resistencia.

Partiendo de la base de que las prostitutas ejercemos por voluntad propia (si no, no es prostitución ni trabajo sexual, sino violación), estamos expuestas continuamente a la vulneración de nuestros derechos más básicos.

Vivimos escondidas, ocultas en la sociedad, con miedo en el cuerpo por ser reconocidas en cualquier anuncio por nuestros familiares, vecinos, entorno… Se nos invisibiliza desde cualquier postura, ideal político y lo peor, se nos intenta mermar y callar desde las voces de mujeres ‘’feministas’’ que supuestamente enfocan su lucha en la defensa de los derechos humanos para todas las mujeres. Sin embargo sólo vemos ataques, violencias en todas sus formas hacia nosotras en cada espacio donde debería imperar la sororidad. Aun desde su discurso de falsas salvadoras transformándonos en víctimas e infantilizándonos.

Para poneos en contexto voy a exponer los marcos legales de trabajo sexual.

Los modelos de abordaje de la prostitución son cuatro:

  1. Prohibicionismo.
  2. Abolicionismo.
  3. Regulacionismo.
  4. Pro-Derechos o Pro-Sex.

1.Prohibicionismo:

Prostituta=Delincuente (EE.UU)

Ideología: Las prostitutas son inmorales, vectores de enfermedades y una amenaza para la sociedad. Desde este discurso, el intercambio de servicios sexuales atenta contra valores éticos: la gestión sexual del cuerpo femenino resulta ser oficialmente un delito de carácter moral y legal. Normalmente este orden moral está determinado por creencias religiosas. Por tanto, esta actividad ha de ser erradicada por ley, prohibiendo su ejercicio y penalizando a aquellas personas relacionadas con ella, especialmente a las prostitutas.

Consecuencias:

  • Redadas policiales.
  • Pruebas médicas obligatorias que pueden hacerse públicas.
  • Imposibilidad de acceso a la justicia (la policía es su enemigo).

2. Abolicionismo:

Prostituta= Víctima (Suecia, Noruega, Francia).

Ideología: Para este discurso, la prostitución es siempre una forma de esclavitud sexual. Es una forma de violencia contra las mujeres que atenta contra su integridad y dignidad. En este sentido, la prostituta es la víctima de un proceso que no controla, pues su decisión está limitada por condiciones sociales estructurales (pobreza, marginación, falta de oportunidades, abuso sexual)…

Consecuencias:  Peores condiciones de trabajo por la clandestinidad a la que son empujadas las prostitutas.

3. Regulacionismo o Reglamentarismo:

Prostituta= Problema Social que requiere control (Holanda, Alemania).

Estos sistemas suelen imponer controles sociales, policiales y sanitarios obligatorios; es decir, puede traducirse en la instauración de controles periódicos y obligatorios por parte de su médico de cabecera, el ejercicio en zonas de prostitución libre alejadas de los barrios residenciales y el pago de impuestos especiales por ejercer esta actividad.

También supondría fiscalizar los beneficios que generan las actividades económicas de la industria y el comercio del sexo.

Estos tipos de controles han redundado muy negativamente sobre las mujeres ya que han sido vulnerados sus derechos y libertades civiles.

4. Pro-Derechos o Pro-Sex:

Prostitutas= Trabajadoras con Derechos.

Frente al movimiento abolicionista que niega la voluntariedad a las trabajadoras sexuales relegándolas a la categoría de víctimas de violencia de género, el movimiento pro-derechos critica que el abolicionismo oculta y distorsiona la realidad de las prostitutas y las estrategias y vivencias materiales, utilizadas para conquistar su autonomía.

El ‘’estigma puta’’ aunque se dirige explícitamente hacia las prostitutas, controla implícitamente a todas las mujeres. El estigma de puta es una construcción social que obedece a procesos de racionalización de la dominación que ejercen determinados sistemas sociales sobre otros (en este caso, las representaciones sociales masculinas sobre las femeninas), de manera que ‘’las actividades asignadas a la mujer resultan perfectamente compatibles con las estructuras comunes de dominación masculina.

Como dijo la antropóloga social Dolores Juliano: ‘’El estigma de la prostitución sirve para desalentar los intentos de autonomía económica de las mujeres y actúa como trasfondo de la incomodidad masculina para compartir la vida con mujeres que tienen poder sobre sus propias vidas’’.

Una vez desarrollados los diferentes modelos de abordaje sobre la prostitución, quisiera dejar claro que no somos regulacionistas, somos pro-derechos.

El modelo regulacionista considera al trabajo sexual como un problema de orden público, legisla en beneficio de los empresarios y recrea la división entre trabajadores legales e ilegales.

Es un escenario que ninguna asociación pro-derechos defiende.

El movimiento pro-derechos no es una corriente de élites, empresarios o privilegiadas. Es un movimiento de carácter obrero y feminista pro-sex.

Somos activismo de clase, feminizado, racializado, asambleario, horizontal. Construido desde abajo para todes.

Rechazamos ese discurso de la contraposición que se cristaliza en las construcciones falaces de la ‘’puta feliz’’ y la ‘’víctima perfecta’’.

No reivindicamos la regulación del sector en beneficio del empresario, sino la despenalización de la práctica, la promoción del ejercicio autoorganizado e independiente.

Pedimos que el marco laboral reconozca la autonomía para rechazar clientes o prácticas y que reconozca la relación laboral entre las trabajadores en régimen de tercería y los administradores de estos establecimientos .

No defendemos privilegio alguno del cliente ni blanqueamos características generales o particulares de los demandantes.

Somos muy críticas, delatoras y combatientes.

Exigimos medidas  alternativas y nos integramos en la lucha contra la exclusión y la pobreza.

En Sevilla, debido a las ordenanzas municipales, se nos persigue institucionalmente.

Los políticos y políticas desde su atalaya moral se disfrazan de ‘’feministas abolicionistas’’ mientras por un lado cierran los pisos de las trabajadoras sexuales libres e independientes y por otro conceden licencias de explotación a los empresarios de los clubes. Licencias por las que cuando hemos ido a preguntar al ayuntamiento absolutamente nadie sabía darnos respuesta.

Clubes que cobran un alto porcentaje de hospedaje a las prostitutas cuando ni siquiera cuentan con licencia de hospedaje.

Habitaciones compartidas entre tres y hasta cuatro compañeras donde trabajan en el mismo sitio que descansan.

Clubes a los que no se permite la entrada de asociaciones ni colectivos para hablar con las trabajadoras.  Únicamente se permite la entrada a Médicos del Mundo (organización abolicionista) para poner en fila a todas las trabajadoras y sacarles sangre para que después los clubes puedan colgar el cartelito de ‘’local libre de sida’’ en beneficio del empresario y humillando a las prostitutas.

Al contrario de lo que la sociedad piensa, las redadas de la policía en los clubes no son en absoluto para combatir la trata (ya que en los clubes abiertos a cualquier cliente no existe la trata) sino para sacar a las prostitutas migrantes en contra de su voluntad y colgarse la medalla de haber ‘’rescatado mujeres de las redes de trata con fines de explotación sexual’’ mientras en 10 años sólo se han concedido 21 asilos políticos a mujeres víctimas de trata. Mientras las demás son trasladadas CIES a la espera de su deportación a los países de los que venían huyendo.

A su vez el Ayto.de Sevilla nos castiga y penaliza con una medida pionera en Andalucía como es la ley Andaluza de Igualdad de Género o Ley Mordaza en la que ya ni siquiera podemos denunciar esta violación de los derechos humanos ya que tanto a las trabajadoras sexuales como a las aliadas se nos multa con hasta 60.000€.

Según dice el Art.76.G de esta Ley(cito textual): ‘’Organizar o desarrollar actos culturales, artísticos o lúdicos que, por su carácter sexista o discriminatorio por razón de sexo, vulneren los derechos previstos en esta Ley o JUSTIFIQUEN O INCITEN A LA PROSTITUCIÓN O A LA VIOLENCIA DE GÉNERO’’.

Mientras tanto a las compañeras que ejercen en la calle se las empuja a la clandestinidad enviándolas al extrarradio y a polígonos industriales aun a sabiendas de la vulneración que eso supone para las mujeres. Se las multa con 200€ por portar espray autodefensa y las fuerzas de seguridad las coaccionan haciendo uso del abuso de poder.

Aprovecho para recordar la noticia de hace dos días en la que ‘’La Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Pontevedra juzgará este martes a un agente de la Guardia Civil acusado de “abusar de su función” para mantener relaciones sexuales con una prostituta a la que asistió como víctima de violencia de género y a la que, conocedor de sus problemas económicos, le ofreció pagarle el alquiler a cambio de acostarse con él.

El agente, dado su cargo, tenía conocimiento de sus datos, dirección y teléfono, así como que tenía problemas económicos, consumía drogas y ejercía la prostitución. En esta situación, llamó por teléfono a la mujer para quedar con ella en una primera ocasión y, luego, reiteradamente para ofrecerse a pagarle el alquiler e invitarla a cenar, algo a lo que ella “accedió ante la insistencia del acusado”.

Conociendo que ejercía la prostitución y pasaba por dificultades económicas, el acusado “doblegó su voluntad” y la “llevó a su domicilio”, en el propio cuartel de la Guardia Civil, el 27 de junio, donde “mantuvieron relaciones sexuales”.

El escrito recoge que al preguntarle ella después por el dinero ofrecido para el alquiler, el agente le dijo que “no había sido lo que esperaba y le tiró unas monedas con gesto despectivo”. 

Y esto, desgraciadamente, es el día a día de las trabajadoras sexuales con respecto a las fuerzas de seguridad.

Por no hablar de la justicia patriarcal que nos concierne a todas y  persigue especialmente a las trabajadoras sexuales.

Este pasado 18 de Febrero en Palma de Mallorca ‘’El juez de guardia decretó el ingreso en prisión de la prostituta que apuñaló dos veces (en defensa propia)  en el pecho a un cliente la noche del día de San Valentín.

La mujer, acusada de un presunto delito de intento de homicidio, continúa hospitalizada, a la espera de ser operada. Una vez que reciba el alta, será trasladada al Centro Penitenciario. Mientras, el hombre fue trasladado ayer al juzgado de guardia. Quedó en libertad con cargos, acusado de un supuesto delito de lesiones, tras herir a la mujer en la cabeza con un cuchilllo.’’

Fuimos cientos de trabajadoras las que nos manifestamos el pasado 2 de junio en todo el territorio nacional, salimos a la calle en Madrid, Sevilla, Barcelona, Murcia, Valencia, Andalucía…

Compañeras asociadas, sindicadas, feministas, callejeras, colectivistas y muchas ejerciendo en la calle (en el Rabal), las compañeras de Afemtras en el polígono Marcony de Madrid, denunciando situaciones de trata, las mismas que exigen la derogación inmediata de la ley de extranjería que perjudica a las víctimas, las que quieren atajar el poder de los empresarios del sexo, las que quieren acabar con el proxenetismo en pos del trabajo independiente.

Somos las obreras, las diversas, racializadas, trans…

Escuchad a los investigadores (a todos), escuchad a las putas (a todas)

Y recordad que desde el movimiento rechazamos los modelos prohibicionista y neoabolicionista por considerarlos perjudiciales para las trabajadoras e ineficaces contra la explotación si no se acompañan de otras medidas.

Que también condenamos la regulación basadas en la concesión de licencias, las áreas de tolerancia y las prácticas que benefician al empresario.

Este movimiento (el pro-derecho de los trabajadores sexuales), es el de la despenalización parcial, el de la lucha contra la explotación, el de la asistencia a las víctimas, la lucha contra la pobreza y el reconocimiento de todas las realidades del trabajo sexual.

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